Círculo Gran Vía; el restaurante de Casino Gran Vía estrena nombre y nueva etapa en pleno corazón de Madrid
Madrid, junio de 2026. El restaurante hasta ahora conocido como Círculo Mercantil inicia una nueva etapa y pasa a llamarse Círculo Gran Vía, un cambio que no es solo de nombre, sino de mirada. Ubicado en la segunda planta del histórico edificio Casino Gran Vía (1924), el restaurante se redefine como un espacio gastronómico con alma urbana y vocación contemporánea, conectado con el pulso de la ciudad y con una forma de entender la cocina que mira al presente sin perder la raíz.
Una identidad inspirada en el edificio que lo alberga
Esta nueva etapa viene acompañada de una identidad visual renovada, inspirada en los elementos arquitectónicos del propio edificio. El logotipo, con referencias al vitral original de Casino Gran Vía, traslada esa herencia al lenguaje contemporáneo y refuerza el vínculo entre espacio, historia y propuesta gastronómica.
Al frente de la cocina continúa el chef Alejandro García, cuya propuesta mantiene el equilibrio entre memoria, producto y técnica. Una cocina que parte de la tradición —con influencias claras del norte— y que se adapta al ritmo de una ciudad como Madrid.
“Este cambio no va solo de un nombre. Va de asumir dónde estamos. Cocinar en Gran Vía implica entender el ritmo de la ciudad, su mezcla, su energía. Mi cocina sigue partiendo de la memoria y del producto, pero ahora dialoga más directamente con ese contexto. Círculo Gran Vía es eso: tradición que se abre a la ciudad.”, explica el Chef.
Nueva etapa, sabor castizo
En este contexto nace la nueva carta del restaurante Círculo Gran Vía, una propuesta que aterriza esta evolución desde la cocina y que pone el foco en algunos de los grandes códigos gastronómicos de Madrid, combinando tradición castiza, producto reconocible y una mirada mucho más contemporánea.
La propuesta se mueve entre referencias clásicas y platos más actuales, construyendo un recorrido pensado tanto para el público local como para el viajero que quiere descubrir Madrid desde la mesa. Desde unas gildas de boquerón en vinagre y aceituna gordal, buñuelos de bacalao melosos con emulsión de ajo, chipirones fritos con alioli de ajo asado o una ensaladilla rusa con encurtidos, hasta platos con mayor profundidad gastronómica como el guiso tradicional de rabo de ternera, falso risotto de pasta riso con boletus y parmesano o el solomillo de vaca con foie, pasas y Oporto.
La carta también incorpora una parte más desenfadada y urbana, muy vinculada al ritmo de Gran Vía, con bocadillos calientes, huevos rotos, tortillas, croquetas, hamburguesas o snacks pensados para un público mucho más transversal y cosmopolita.
El cierre llega con una torrija de brioche trenzado a la sidra acompañada de helado de violeta, un guiño directo a uno de los sabores más icónicos de Madrid y a los orígenes asturianos de su chef.
Más que una selección de platos, la nueva propuesta gastronómica funciona como una puerta de entrada a la ciudad. Un restaurante al que acudir cuando se quiere descubrir —o redescubrir— a qué sabe realmente Madrid desde el mismo corazón de Gran Vía.
Con este nuevo nombre y esta nueva carta, el restaurante Círculo Gran Vía consolida una nueva etapa en la que gastronomía, historia, ocio y ciudad conviven dentro de uno de los edificios más emblemáticos de Madrid.
